Operaciones "Brisk" y "Shrapnel"

En la segunda mitad de 1940 la entrada de España en la guerra al lado del Eje parecía casi inevitable. Hubo momentos en los que muchos, tanto de un bando como de otro, creyeron que era inminente. Y en consecuencia se prepararon para ello.

Los ingleses se prepararon para la inminente entrada de España en la guerra. Estas eran las órdenes enviadas por el Almirantazgo británico a sus fuerzas en Gibraltar y el Atlántico el 22 de julio de 1940 para el caso de que se confirmase la beligerancia española:

  • A. Se pretende mantener una fuerza basada en Gibraltar para el control del Estrecho mientras pueda utilizarse como base naval. La composición de esta fuerza depende de las circunstancias en esa coyuntura, pero por el momento consiste en la Fuerza H.
  • B. Tan pronto como sea posible después del comienzo de la guerra serán ejecutadas operaciones contra Vigo, Cádiz y Ferrol. Ordenes separadas serán comunicadas para cada una de estas operaciones.
  • C. Se están preparando planes y disponiendo fuerzas detalladas para la ocupación de las islas Azores y Cabo Verde y se pretende que se lleven a cabo tan pronto como se inicie la guerra. El riesgo de ruptura de relaciones con Portugal será aceptado puesto que se asume que en todo caso Portugal será invadido por España y está más allá de nuestras posibilidades proporcionarle asistencia militar para su defensa.
  • D. La ocupación de las Canarias es una empresa impracticable en el momento actual pero sí se prevén operaciones ofensivas contra esas islas.
  • E. Si el uso de Gibraltar se hace inviable las fuerzas allí presentes se irán en parte a Freetown y en parte al Reino Unido según las circunstancias. La XIII Flotilla de Destructores probablemente quedará emplazada en las Azores tan pronto como estas islas hayan sido ocupadas.
  • F. Se llevará a cabo un minado ofensivo de las entradas a los puertos noroccidentales de España siguiendo órdenes del Almirantazgo y en cuanto la oportunidad lo permita. Un depósito de minas magnéticas está siendo remitido en estos momentos a Gibraltar y la consiguiente apreciación sobre la política general de minado contra España será comunicada al comandante en jefe de las Fuerzas del Atlántico Medio, al comandante en jefe de las Fuerzas en el Mediterráneo y al comandante en jefe de las Fuerzas del Atlántico Norte, para servirles de guía en la ejecución de las operaciones.

La respuesta inglesa, inmediatamente después de que se confirmase la beligerancia española ("tan pronto como se inicie la guerra"), sería la ocupación de las islas atlánticas portuguesas (operaciones Brisk y Shrapnel), para lo que se designaron fuerzas navales y terrestres, con un plazo previsto de embarque de 48 horas desde que se recibiese la orden. Se descartaba realizar desembarcos en las Canarias, por la escasez de recursos y la fuerte resistencia prevista a la ocupación. En cambio los ingleses esperaban ocupar las Azores y Cabo Verde sin resistencia, y poder utilizarlas a continuación como bases que les ayudasen a conservar abiertas las rutas atlánticas. También estaba previsto el minado de los puertos atlánticos españoles. Además la Royal Navy atacaría varios puertos (Vigo, Cádiz o Ferrol) "tan pronto como fuera posible".

Si España entraba en la guerra la situación británica en el Mediterráneo se volvería muy difícil. También en el Atlántico se complicaría mucho si dejaban que se instalasen bases aéreas o navales enemigas en las Azores (que podrían cortar las rutas con América) y en Cabo Verde (que lo harían con las del cabo de Buena Esperanza, la única alternativa a las comunicaciones con el Mediterráneo oriental y Asia si Gibraltar quedaba cerrado). El plan británico lo que pretendía era adelantarse a una invasión hispano-alemana de Portugal, o a su entrada forzada en el Eje, que sería una consecuencia inevitable de la beligerancia de España y la presencia militar alemana en la península.

No se esperaba una ocupación por sorpresa por fuerzas alemanas de las islas portuguesas, y menos aún la fortificación posterior de estas islas con fuerzas suficientes. Pero la ocupación de estos archipiélagos era lo único que podían hacer los británicos con los escasos recursos de los que disponían para paliar el daño que les haría que el Eje pudiese utilizar bases en la Península Ibérica y la costa atlántica del norte de Africa.

Las fuerzas designadas para las operaciones Brisk y Shrapnel (cuatro batallones de Royal Marines y otro de infantería) fueron concentradas en el puerto de Plymouth en julio de 1940, y el material bélico y los suministros estuvieron preparados en Liverpool, todo ello dispuesto para partir en un plazo de cuarenta y ocho horas desde la recepción de la orden de embarque. Tropas y equipos se mantuvieron en espera hasta 1941.

La ocupación de las islas Canarias se descartó porque habría necesitado como mínimo de una división de infantería y una importante fuerza naval, que incluiría un portaaviones y varios cruceros, demasiado para las otras necesidades que tenían los ingleses en ese momento, cuando la propia Inglaterra estaba amenazada de invasión. Aun así, se hicieron planes para la invasión de las Canarias si surgía la ocasión, al igual que otras operaciones aún más ambiciosas, como la ocupación del Marruecos español si había posibilidad, o el apoyo a una posible resistencia armada a la entrada de tropas alemanas por algún sector del ejército español en el sur de la península...

Pero en principio los ingleses ni siquiera esperaban poder mantener Gibraltar por mucho tiempo, por lo que en sus planes no se destinaban fuerzas extra para la defensa de la colonia británica. Con el puerto y el aeropuerto al alcance de la artillería española no tendrían ninguna forma de recibir ayuda, y el asedio haría que Gibraltar cayese tarde o temprano. Los ingleses no arriesgarían una flota para intentar abastecer Gibraltar, porque aunque resistiese iba a ser inútil como base naval o aérea y el estrecho iba a estar cerrado para ellos igualmente.

Su única posibilidad era que los defensores de Gibraltar pasaran a la ofensiva y consiguiesen ampliar y mantener un perímetro de seguridad de varios kilómetros para dejar a la colonia fuera del fuego directo de la artillería española, pero para eso iban a necesitar muchos más medios que los que tenían disponibles. De hecho ese plan existió, pero fue descartado.

Finalmente Hitler dirigió toda su atención al este y se olvidó de Gibraltar. Franco por su parte mantuvo su "no beligerancia".

Contacto

Administrador jitm77@msn.com